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El mundo de la empresa no tiene por qué ser un aburrimiento

· RRHH,gamificación,teambuiding

Afortunadamente, algo se mueve.

No siempre ocurre que alguien que te pide un favor, en realidad te está haciendo un regalo. Y esto es lo que me pasó a mí cuando una amiga de la infancia, creadora, escritora y lo más opuesto a mí que se pueda imaginar, me pidió que desde mi experiencia en el mundo de la dirección de equipos en el ámbito corporativo, escribiera el post de bienvenida para su nueva idea: la utilización de guiones y herramientas teatrales y de interpretación en el entorno empresarial. Como sabe de mi pasión por el mundo de las artes escénicas (siempre he dicho que soy un ingeniero de letras), la cosa no daba para mucha discusión, así que aquí estoy presentando el proyecto que inicia, apoyada por un grupo profesionales de diferentes áreas.

Para situar la perspectiva de este post de bienvenida a qondar, creo que es necesario presentarme, para todos aquellos que no me conozcan. Quien les escribe lleva una ya una larga carrera en el mundo corporativo en cargos de dirección, y tiene la inmensa suerte de poder seguir trabajando a una edad en la que a muchos de sus compañeros se les dice que "ya no sirven", tema que, por cierto, probablemente sea objeto de un post futuro.

Y además, mujer en un negocio, el de la tecnología, tradicionalmente muy masculino. Hecho que creo que es relevante porque últimamente parece que no hay otro tema de conversación. Y mucho más importante aún, porque en contra de la corriente predominante, soy una firme defensora de que somos diferentes y de que eso es muy enriquecedor en todos los ámbitos. En el personal y en el profesional. Porque ser diferente no significa ser más o menos, ni mejores o peores. Significa aportar diferentes puntos de vista y comportamientos contrarios o complementarios que supongan una forma distinta de hacer las cosas. Y es exactamente ahí donde está el auténtico valor de la diferencia, siempre que se utilice de forma constructiva y sirva para recoger las ideas de todos y fortalecer equipos.

Finalizada la "puesta en contexto", me gustaría explicar por qué creo que qondar, el proyecto que me propone mi amiga y que presento en este post, es una gran idea. Siempre he creído que es posible, deseable y bueno para el negocio que la gente lo pase lo mejor posible mientras trabaja. Y que frente a lo que muchos piensan, no supone ni un ápice de pérdida de productividad. Más bien, todo lo contrario. Y antes de que empiecen los comentarios, dos salvedades: Es cierto que hay trabajos durísimos y muy sacrificados en los que esto es mucho más difícil que en otros, y que quedan fuera del ámbito de este post. Y no es menos cierto que para la gran mayoría de los lectores, el trabajo es una obligación que aceptamos por razones económicas, y no por divertimento. Pero aun así, si es posible evitar esa imagen tan gris, agresiva, aburrida y monótona que todos asociamos a los trabajos de ámbito corporativo, creo que estamos en la obligación de intentarlo. Y los efectos se verán en la cuenta de resultados.

La buena noticia, como dice el subtítulo de este post, es que algo se mueve. Y también en este caso, por dos razones: La primera, la llegada de las nuevas generaciones a los entornos laborales, que es uno de los principales motores del cambio y ratifican lo que algunos pensamos desde hace mucho. Traen valores y modelos de vida muy diferentes, lo que les lleva a plantearse su relación con el trabajo y su desempeño de una manera radicalmente distinta, ya que en muchos casos y gracias a la tecnología, la frontera entre tiempo de trabajo / personal / ocio no está para nada clara. La segunda, el cambio de paradigma en la selección y valoración de personas, donde cada vez tienen más peso las soft skills frente a la formación académica y la experiencia curricular.

Y es en este entorno donde aparece la propuesta de qondar. Es posible fortalecer las relaciones entre miembros de equipos de forma lúdica y divertida, utilizando la inteligencia y las capacidades de deducción lógica. Es posible romper los roles de la oficina y asumir otros para terminar con ciertas barreras. Es posible desarrollar habilidades personales de aplicación clara en el mundo corporativo a través de las técnicas que utilizan los actores en los escenarios (al fin y al cabo, ¿no actuamos todos en nuestra vida laboral?). Es posible hablarse a la cara y dejar de hacerlo a través de pantallas. Es posible hablar y no teclear.

Y además, es posible que al hacerlo, el ambiente laboral mejor, se desarrollen capacidades y relaciones nuevas la empresa funcione mucho mejor y cambie la percepción que de ella tienen sus empleados.

Y desde mi experiencia como directiva, si hay algo sobre lo que no tengo ninguna duda es que además, todo ello se acaba notando en la cuenta de resultados.

Os deseo toda la suerte del mundo en este proyecto y os agradezco de corazón el haber contado conmigo como escritora invitada para vuestro post inaugural.

Lola Miravet. Ingeniero de Telecomunicación. Directiva de Marketing en Empresas de Tecnología

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